Cuentos de hombres y mujeres

Por laura boyer - 19 de Enero, 2007, 5:55, Categoría: General

CUENTOS DE HOMBRES Y MUJERES

En definitiva, no podemos entender el amor sin un componente agresivo, es decir, sin la agresión en el sentido de avanzar decididamente hacia el otro, de apoderarse del otro, de perseverar en la relación y marcar unos límites. La paloma también es un intermediario entre el cielo y la tierra. En nuestro cuenta, la paloma insinúa un enfoque nuevo en la relación entre los dos protagonistas y nos introduce en la dimensión espiritual del amor. Pero antes habrá que pasar por un calvario.

Cuando desaparece la simbiosis y se produce la separación, empieza el duelo y el sufrimiento, y se tiene la sensación de haber perdido una fuente de pasión irrecuperable. Lo que queda es tan sólo la nostalgia del deseo, el anhelo que lleva a buscar otra vez lo que se ha perdido.

Por un lado, el rojo de lo terrenal, corporal e instintivo y, por otro lado, el blanco de lo espiritual, místico y nostálgico.

Pero, en mi opinión, con la caída de las gotas de sangre y las plumas se está expresando ante todo el enorme dolor que hay en la separación. El hombre mantiene la relación manifestando su sufrimiento, dando a su mujer las señales necesarias para que sepa dónde está y cuánto padece. Ella recibe estas   señales, capta el dolor de su marido y va tras él.

Una forma de hacer soportables este tipo de separaciones y distanciamientos en situaciones conyugales reales consiste en indicarse mutuamente, de la mejor manera posible, que se está sufriendo y dónde se está sufriendo. Pero para hacerlo se necesita un cónyuge que emprenda también este viaje con la misma serenidad que demuestra la joven del cuento y, así, poder estar ahí cuando tenga lugar la transformación y desaparezca el encantamiento, pero también si el desencantamiento n se produce.

  Una pareja de treintañeros se somete a terapia. Se quieren separar, pero de algún modo se niegan a creer que su matrimonio no pueda continuar. Según explican ellos, antes habían sido "un único cuerpo y una sola alma", habían "gozado de una sexualidad totalmente plena" y se habían sentido "muy próximos disfrutando la vida juntos ". Sin embargo, ahora ya no se lo pasan bien y su vida sexual " se ha convertido en una especia de gimnasia". Se han distanciado y cada uno vive por su lado. Cuentan que siente deseos de lanzarse a otras personas y que, por ello, es mejor separarse. Tienen la sensación de que el uno desea del otro algo que no puede darle.

  "Pero ¿qué puede ser ese algo?", se preguntan. ¿El sentimiento que habían compartido cuando disfrutaban de aquella complicidad sexual?. ¿O quizá es algo más, la sensación de que la experimentación no sólo se reduce a la sexualidad, sino a todo lo que implica una relación?. De algún modo, ven que hay una dimensión más, pero creen que son incapaces de adentrarse en ella.

  Les digo que existe una esperanza real de adentrase en esta nueva dimensión.

  En este caso, como sucede en el cuento, él es claramente el más hechizado. Salta a la vista que a él le cuesta más enfrentarse con la responsabilidad y la realidad, le gustaría dar el golpe de su vida, no encuentra en absoluto atractivas las pequeñas c osas cotidianas y tiene muchos intereses intelectuales, pero carece de la posibilidad de interesarse por algo duradero. Mientras, la mujer impide que se produzca esta posibilidad, especialmente después de que su marido ya no vive la sexualidad con la pasión y la originalidad de antes. Ella también obliga al hombre a sentirse como un "pájaro", ya que, en vez de provocar sus cualidades intelectuales o lo más mínimo en él, únicamente se limita a ver sus formas neuróticas y le reprocha lo inmaduro que es.

  La joven del cuento aventaja a esta esposa porque sabe lo que hay que hacer: liberar al marido e, insisto, liberarse también a si misma un poquito.

  Si puedo transmitir a este matrimonio que el objetivo es que cada uno pueda desatar una nueva posibilidad de vida en el otro, que la crisis es útil porque están entrando en una nueva dimensión de sus vidas y que, a pesar de todo, se pueden ayudar mutuamente, entonces estarán preparados para dejar de ver los "fallos del otro" y su forma de vida actual como perjudicial, y la considerarán un punto de partida de un viaje a la transformación. Así, el distanciamiento se convierte en un verdadero vínculo.

El viaje que emprenden a la par los dos protagonistas del cuento también es, en mi opinión, un camino hacia la verdadera unión, porque ahora, por primera vez, avanzan juntos como compañeros de infortunios.

Pero la liberación no se produce inmediatamente. Un buen día, de pronto, la paloma desaparece antes de liberarse y ,por el desarrollo del cuento, sabemos que desaparece porque ha llegado precisamente el momento de la liberación.

Esta separación es mucho más radical que la anterior y sabemos que ahora cada uno se enfrentará a su manera con el problema. La joven sabe (todavía muy segura de sí misma) que los humanos ya no la pueden ayudar en esta situación, así que se va a pedir consejo al Sol, a la Luna y a los vientos, es decir, a las instancias superiores, a las fuerzas cósmicas. Por tanto, ahora cada cónyuge deberá evolucionar de manera autónoma. Ella seguirá pensando en la liberación de su marido y él deberá tenérselas con un dragón. El Sol regala a la mujer una cajita que guarda un vestido tan brillante como el mismo Sol, y que se corresponde con la energía que ella misma posee.

Estos tres niveles, que simbolizan un conjunto de aspectos esenciales de la experiencia y la vida humanas proyectadas en el cosmos, expresan el inmenso trayecto que deberá recorrer la mujer para conocer el paradero actual de su marido. La liberación se producirá gracias al vinculo constante con el hombre, incluso habiendo perdido ya hace tiempo toda esperanza, y gracias a una perseverancia sin rumbo concreto, pero directamente encaminada a encontrar y liberar finalmente al marido. Es la expresión de un amor profundamente humano que ya no se explica por la satisfacción inmediata del deseo, sino por la experimentación del misterio compartido.

En este cuento, la joven es sumamente valiente. Hace lo que hay que hacer sin vacilar un segundo y desafía al peligro porque se ha  fijado el firme objetivo de encontrar a su marido.

Estamos aquí ante el tema de la novia errónea y este episodio nos muestra claramente que el hechizo del marido todavía no se ha eliminado completamente. Sólo cuando reconozca  a su esposa podrá el hombre decir que está definitivamente liberado y que todo ha sido un hechizo. Pero ahora es humano , ni ave ni león, y ha caído en manos de una mujer que lo domina y le roba su autonomía. El hombre vive desorientado, preso de una fascinación que no le permite llevar su propia vida.

  Lleno de esperanza, el matrimonio mencionado antes emprendió la búsqueda de una nueva dimensión compartida sabiendo que cada uno debía trabajar su propia esfera.  La mujer se dedicó a poner en cuestión la figura de su padre y la concepción inequívoca  que ella tenía de lo que debía ser la vida y la convivencia conyugal, mientras que al hombre le correspondió elaborar su complejo materno y su miedo a la continuidad y el compromiso.

  Tras un período prolongado, no exento de numerosas recaídas, el marido se dio cuenta de la realidad, pudo trabajar y se propuso acabar todo lo que había proyectado. Entonces empezaron a irle bien las cosas y se olvidó de su mujer. Había entrado en una nueva dimensión de su vida, se sentía más masculino y competente, pero ya no mostraba el más mínimo interés por la relación. De hecho, nunca había valorado la vida conyugal como un vínculo entre dos personas, sino como un consuelo en su incapacidad para conducir su propia vida, y como ahora se veía totalmente apto, creía que ya no la necesitaba. Pero la mujer luchó por la relación y acabó consiguiéndola.

La mujer del cuento también lucha por la relación y emplea para ello todos los medios a su alcance, todos los presentes que ha recibido durante su peregrinación, todo lo que ha aprendido, e incluso cuando ya casi no le quedan ganas, insiste. Mientras el viento sople, seguirá su búsqueda. La mujer da muestras de una unión casi sobrehumana con su marido y de una perseverancia enorme que acaba dando sus frutos. El marido se acuerda de ella, ella le cuenta su historia, que es la historia de ambos, y le transmite su sentimiento de tristeza. A través de la aflicción de la mujer, el hombre se enfrenta con sus propios sentimientos y deja a la otra princesa.  Entonces el pájaro grifo (una mezcla de ave y león, precisamente) los lleva de camino a casa y en medio del mar descansan sobre el nogal que ha brotado de la nuez. El árbol simboliza el camino que la pareja emprende hacia la individuación, es decir, el camino que los saca del hechizo.

Y el hijo, a pesar de que es fruto de la fase de encantamiento, se ha convertido en un chico fuerte y hermoso.  Éste es un detalle que me parece importante. He aquí un motivo para no desdeñar los momentos de fascinación de una persona y verlos como fases de plenitud que, llegado el momento, habrá que reemplazar por aquello que la situación exija.       

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