Jubilación, trabajo y ocio. Nuevas tecnologias

Por laura boyer - 9 de Febrero, 2007, 4:43, Categoría: General

Si hablamos de la jubilación el problema asoma desde hace muchos años sin que se haya dado solución. Voy a plantear una que puede parecer revolucionaria pero que estimo posible de contar con la aprobación y cooperación de empresarios, sindicatos, trabajadores y Estado.

Para empezar diré que el problema de la jubilación presenta múltiples aspectos:

El primero es de tipo económico: El envejecimiento de la población junto con una esperanza de vida más larga y el crecimiento del desempleo traen como consecuencia más pensionistas que personas que cotizan a la seguridad social, con el consiguiente déficit de ésta.

El primero es de tipo económico: El envejecimiento de la población junto con una esperanza de vida más larga y el crecimiento del desempleo traen como consecuencia más pensionistas que personas que cotizan a la seguridad social, con el consiguiente déficit de ésta.

En definitiva, como cada vez las personas viven más tiempo, los españoles, y el resto de los europeos tenemos menos hijos, y la necesidad de empleo es cada vez menor (debido a la mecanización y a otros factores como las fusiones de empresas o el mismo proceso de la Unión Europea y la moneda única), la Seguridad Social no va a poder atender el pago de las pensiones de los futuros jubilados.

Esto supone que los trabajadores necesitamos ahorrar para la jubilación porque el Estado no va a poder pagarnos una pensión. Sin  embargo esto es imposible, en España en este momento el ahorro es negativo, es decir, el conjunto de los españoles no sólo no disponemos de dinero ahorrado sino que estamos ya endeudados. Y eso a pesar de tener uno de los índices de natalidad más bajos del mundo.

El segundo problema que presenta es de tipo social. Una esperanza de vida cada vez más larga y un menor nivel de empleo supone paro juvenil. El trabajador que llega a la edad de jubilación no quiere dejar de trabajar por temor al aburrimiento, a la depresión y a un menores ingresos para sufragar gastos cada vez más altos. La vejez resulta cara, individual y socialmente. Por eso los trabajadores se resisten a la prejubilación, sabiendo que les quedan decenas de años por vivir y no dejan espacio para los jóvenes.

El dilema trabajo-jubilación presenta un problema doble: Por un lado el trabajador que llega a viejo trabajando todos los días la jornada laboral de ocho horas y el ritmo de trabajo cada vez más rápido se le hacen insoportables y si es oficinista, enferma de stress y sedentarismo, dos de las causas que más incidencia tienen en las cardiopatías. De hecho, estos supuestos laborales son incompatibles con una edad del trabajador superior a cincuenta años, si sumamos el agotamiento que supone combinar la vida laboral con la familiar y la social y atender los menesteres de la vida cotidiana en el mundo moderno como arreglar el coche, alquilar un piso, comprar, cocinar, las actividades de ocio y deporte, la atención a los niños, rellenar formularios como declaraciones de hacienda, pólizas de seguros, contratar hipotecas y un sinfín de cosas más.

No es extraño que en casos extremos como los que se dan en algunos trabajos y ciudades de EEUU, los trabajadores prescindan de toda vida familiar y social fuera del ámbito laboral.

En este momento tenemos una oportunidad sin precedentes de terminar con este patrón: la aparición y difusión del uso de Internet y de la telefonía móvil.

Sí, realmente creo que la era de las comunicaciones puede y debe  trascender la era industrial y acabar con esquemas propios del pasado.

No sólo puede combatir los males del envejecimiento de la población, sino también mejorar la salud, la calidad de vida y la felicidad de los trabajadores sin perjuicio a la economía de consumo, ni por tanto al empresariado.

Lo ideal para la felicidad del trabajador y para el progreso de la economía es alargar la edad útil del trabajador y disminuir el número de horas trabajadas, pero no indiscriminadamente.

Así, una persona podría trabajar un estandar de 50 horas semanales sin contar las horas extraordinarias durante sus primeros 5 años de trabajo, 45 durantes los siguientes cinco, luego 40, 35, 30, 25, 20, 15, 10, 5,3,1 pasando por un seis meses de trainnee de 15 horas semanales.

De está forma trabajaría durante cincuenta años. Suponiendo que una persona empiece a trabajar a los veinticuatro años y que durante los siguientes cincuenta años tenga un periodo de paro de un año, terminaría su carrera laboral a los setenta y cinco con una alta calidad de vida y más tiempo para el ocio y el consumo.

Las prorrogas a la jubilación serían concedidas según los decesos y el número de jóvenes en edad de trabajar que hubiese cada año. Las costas sociales no tendrían por que ser mayores.

El trabajador mayor estaría en contacto vía teléfono y mail durante ocho horas al día aproximadamente para poder ayudar a los jóvenes o trabajadores de reciente incorporación a la empresa. A medida que estos fueran menos inexpertos y el trabajador mayor más viejo reduciría el número de horas hasta un mínimo de cinco a los setenta y cinco años.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

El Blog

Calendario

<<   Febrero 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog